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lunes, 12 de enero de 2026

Mala’ikah p. IX

Arica – Chile                                                                                                                                                              10/01/26

Huestes invisibles, alwes ocultas, hilo y tejido, velos y vientos, tenues luces, extenso litoral, leyendas en salvia, laurel y copal; tinta esquiva, horizonte impreciso, elevados bosques, hondas quebradas, húmeda tierra, inhóspitas alturas; y lejos, en horizonte inverso, vastas e inquietas fogatas a los olvidados invocan. Huenteao, llanto en el alerce, trinos en la oculta oquedad, caracolas y algas entrelazadas, hiel a barlovento, lluvia leve y salina, huellas extintas en los turbios médanos, leyendas que las olas transcriben, hebras de lapislázuli, cinabrio y amapola; eterno y aislado en escarpada e inhóspita tierra, incierta letanía e historias y anhelos que cuajan, vuelve toda vez que lo invocan. Flama que cobija, etnia que trasciende, herencia que subsiste, vetas y venas que invocan; y voces y aullidos que los vientos , a veces, extravían. Huenteao, axis Huilliche, vértice existencial, variable compleja, que verifica, elude o transforma valores o eventos evolutivos o trascendentales.

Media tarde en el vasto litoral, hosca bahía, velos ajados y siluetas leves , jarcias húmedas y tristes botes, tul de encaje y berilo, aves y libélulas en intensa lid, hiel y sal, honda hojarasca, hifas de cinabrio y azurita, estelas y avenidas que otro tiempo limitan, clepsidra y alwes hundidas, Mistral bajo la torcida vid y Neruda extraviado en trémula copa, telúrica tierra, tumbas invisibles, tristes trapiches; corceles y jaurías en la lejana estancia, que vientos y vertientes tutelan y atrapan; y una chiquilla que holla los interminables e inhóspitos bajíos. Mirada tranquila, crisol de alwes olvidadas, tez copal, larga y tejida trenza, tenue estela y brizna traviesa, que elevadas visiones transcribe y forja. Yanka, lenta y constante, atraviesa el vasto e inhóspito territorio. Un jinete lejos cabalga y las olas fenecen en la playa.

Medianoche, y la luz torcida explica otras tierras y avenidas, otras visiones y travesías, otras existencias y valores. Yanka, luz en las tinieblas, viento quieto, voz lenta, invoca la esencia de Huenteao.

– Malos vientos se avecinan, tata Huenteao. Todo estará perdido si no tenemos tu asistencia y cobijo.

1960 en la farola que llora, vasta extensión, telúrica flama, tóxicos humos, avenidas torcidas, vetas y venas abiertas, honda tristeza, hiel y lodo, abrojos y hojarasca, tinta y tizne, horizonte quebrado, ciudades extintas, llagas que lastiman, huellas y lamentos por todos lados, trazas de brea y cinabrio, vertientes desbocadas, caos y cruel saqueo. Media la visión en Mateo 24:2, limita el evento 1 Tesalonicenses 4:16 y se evoca en 2 Timoteo 2:11-13. Existen entre fiordos y canales, hollan las exangües costas, traducen textos oxidados, cabalgan en invisibles corceles, velos y velas que el viento hilvana y la lluvia transcribe. Heraldos que, en soledad, la tierra de los Hombres vigilan.

 1978 en cifra, huestes enfrentadas, aves de hierro y cinabrio, llanto intermitente, corbetas y buques en los catalejos, tanques a trasmano, oxidada artillería, inquietos corvos, Lili Marleen bajo la lánguida farola, testamentos que el tiempo elude, tinieblas salobres, y tristes verdades que la historia obvia.

– Malos vientos se avecinan, tata Huenteao. Todo fenece si no intervienes ahora.

Existe otra historia que el tiempo vela, y que obstaculiza vuestra travesía. Revisad los escritos, y la verdad se extenderá.

– Tóxicos vientos se avecinan, tata Huenteao. Todo fenece si los Heraldos no intervienen.”

Sin más deciros, los H.

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