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lunes, 14 de agosto de 2017

Otros Tiempos p. IV

Arica– Chile                                                                                                                                                               25/05/16

El viajero presiente lo venidero, mientras fulgores lejanos trazan imborrables líneas. Surca un Tiempo para expresar verdades, historias y leyendas. Traza un «aquí», rehúsa un «ahora» y se extravía en uno o más «ayeres».

El viajero surca senderos olvidados, Tierras gastadas y Tiempos espaciados. Se vuelve sangre, verdad y Alma de un linaje particular. Recorre los senderos olvidados en pos de su destino, anhelando la verdad de una leyenda. Se explaya en muchas vidas y se presiente en los atardeceres silenciosos. Es un padre valeroso, una madre abnegada, un hijo tímido, un linaje perdido y mucho más. Existencias marcadas por la sangre y atadas a los devenires de su Estirpe.

El viajero se vuelve un principio para expandir Tiempos y Tierras, para extender Linajes o Estirpes, para evocar los 42 (32 + 10) senderos que existieron antes del Tiempo de los Olvidados.

El viajero visita otra Tierra y Tiempo. Mesopotamia lo cobija. Es voz y Sentencia de un Ancestro. Es un mago pretérito. Experto en las artes antiguas que surca Tierras lejanas y próximas. Heredero que la penumbra traza, voz que cobija la sangre, luz que expresa un Señor, trazo y biosecuencia manifiesta. Viajero que redacta una historia, revela un porvenir, traza otros mañanas y rescata verdades que algún día servirán.

El lejano firmamento le trae historias sobre Dioses extintos, doctrinas caducas, civilizaciones olvidadas y verdades inalterables. Rescata lo primordial, lo que es evidente y prioritario para salvar todas las Tierras y todos los Tiempos.

El viajero se observa en el reflejo de las aguas: es el mismo mas otro. Es una verdad trémula que liga Tierras y Tiempos, para evitar que los senderos se extravíen sin más.

32 senderos se trazan en los ahoras. Mas 42 senderos se explican en otros ayeres y mañanas. El +1 siempre se evidencia lejos del «ahora».

El viajero vuelve al principio y redacta su olvido. No existe el extravío, porque es finito e infinito en la memoria de la Tierra.

Otro viajero, evidente en el ahora y sin lazo antiguo, sujeto a otra existencia y Linaje, externo y sin historia, proveniente de Aldebarán y más allá, se explica en la levedad de la Tierra.

El viajero se vuelve otra alma e historia. Señor que se extravía en la levedad para expresar sus anhelos más elevados.

El viajero, gestor de verdades, Señor de las Almas, vínculo primigenio que resiste la separatividad, recorre los atestados pueblos que rasgan la olvidada Mesopotamia.

El viajero traza una historia para que Aldebarán se recuerde. He aquí un secreto que ha permanecido olvidado.

El viajero se limita en la materialidad. Es un simple hombre en un mundo simple. Observa las tierras perecederas y el extenso firmamento. Cruza las amargas aguas del Éufrates. Presencia seculares ritos y procesiones interminables. Es una simple alma en un mundo simple, para salvaguardar todas las infinitas tierras.

El viajero su misión termina, y vuela lejos, muy lejos, y luego se olvida.

También sois viajeros que surcan otras Tierras y Tiempos. Habéis vuelto una y otra vez al «ahora». Mas vuestra verdad se presiente más allá de Ite y se traza en otros Tiempos y amaneceres. Nada es fortuito o sujeto al azar. Se limitan y redactan las verdades siguiendo una lógica inconmensurable que a muchos quizá extravíe.

Seguid, aunque las Tierras o Tiempos os extravíen o se extravíen. Así es y será.

Sin más deciros, J 25 A.


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