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sábado, 4 de febrero de 2017

Soledad p. VIII

Arica – Chile                                                                                                                                                              09/12/16

En algún lugar, 1971.

Transcurro en un Tiempo, inmerso en mis pesares, presintiendo a los otros, a los que eligieron otra senda. Desespero y me extravío. Regreso una y otra vez al mismo designio. En otros y en mí, en una senda gastada, en una avenida torcida, tristeza me abarca y me aproxima a la soledad.

Los presiento lejos, extraños los diviso, ajenos se presentan, tal luces mortuorias que las tierras vacías labran. Lejos y lejos en otra extensión y Tiempo permanecen quizá. Mi alma no los atrapa y mis anhelos se desgajan.

Quizá surquen otras avenidas lejanas y próximas. Internas transiciones y veladas sendas solamente presiento.

Los anhelaré, los invocaré en Chacaltaya. Silencioso, tranquilo, exiliado y abrumado anhelaré a los que partieron.

“– ¿Estáis ahí?

– ¿Quién habla?

– El que anhela.

– ¿Quién sois?

– Uno más de los que anhela, que permanece y presiente en esta solitaria vastedad, que traza y ejecuta los anhelos primigenios. Uno que los J 25 trazaron.

– En mi soledad los anhelo, en gélidas tierras los recuerdo. Chacaltaya traza mi vida y resguarda mi memoria. ¿Dónde se encuentran mis hermanos?

– Surcan Tierras y Tiempos lejanos. Recorren las sendas australes para evidenciar una Voz y una historia.

– ¿Es verdadero lo que expresáis? ¿Son verdaderas vuestras palabras?

– Verdaderas y sin restricciones. Una luz indica el sendero y manifiesta un sentido.

– ¿Me escucháis? ¿Me escucháis?

– Sí, perfectamente, Elías. Mi voz es vuestra voz. Pronto vuestro exilio terminará. Volveréis a ellos por fin.

– Será un alivio y una bendición. Todo termina y todo se perdona en esta Tierra y en esta vida.

– Pronto los encontraréis. ¿Me escucháis?

– Sí, os escucho claramente. Pronto veré a mis hermanos. Será un bendito momento. Mi tortuoso exilio terminará por fin. Gracias por escuchar mi llamado.

– Es nuestra misión, Elías. Os veremos pronto. Pronto seréis verdad y aliento en los axis milenarios.

– Muchas gracias y vuestro sendero bendigo.

Sin más deciros, J 25 A.

CHACALTAYA

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