Sitio señalado para expresar la voz de los Señores Antiguos, cuya sede se encuentra en Arica-Chile.

lunes, 6 de febrero de 2017

Melancolía p. XV

Arica – Chile                                                                                                                                                              20/04/12

Vuelven los Señores que Melancolía limita. Regresan los Señores que estas tierras surcaron. Retornan los Señores que una vez se olvidaron.

Regresan siguiendo vías de agua, sendas de viento y senderos de tierra. Regresan siguiendo trazos que otros han dejado.

Si Sharos se evidencia, la levedad los atrapa en demasía. Si un extenso Señor se extiende sobre las olvidadas tierras, a la materialidad regresan. Si un alma o Sentencia los invoca, se vuelven verdades que susurran en la lejanía.

Sharos solamente traza y limita los eventos asociados a vuestra Sentencia. Vuestra Sentencia es aquella que Mare Nostrum limita y que Nocturna olvida. A veces, en Tiempos espaciados, vuestra Sentencia se vuelve Melancolía, y surca vuestras sombras y Tierras.

Sharos determina algunos eventos sistémicos para evidenciar meta-matemáticas venideras, que gestarán el 21:1 y la Geo-Navegación.

Si Sharos se evidencia, otros valores se expresan y sistemas se actualizan. Sharos es verdadero en valor si existen Señores que tracen su anhelo y sombra. Es un sistema del ser y del servir.

Así se expresa y es Melancolía. Melancolía extiende trazos y verdades en todas las tierras que realmente existen.

Y los Señores vuelven, y los Señores se extravían, y la verdad pronto se explayará.

También a vosotros Melancolía limita, traza y reclama. Señores de otras tierras, verdades, ángulos y vértices, destinados a servir en la Soledad de las eras antiguas.

¿Quién sois?

¿Señores que olvidaron lo inolvidable? ¿Señores que surcan las tierras virtuales en pos de la verdad? ¿Almas atrapadas en tierras regidas por Hipnos, Thanatos o Leto? ¿Solamente una variable en el extenso programa de la Seidad?

Melancolía se expresa en todos aquellos que experimentan la Travesía del Ser, que termina más allá de Yggdrasil. Verdad que se traza en el libro que jamás finaliza.

Analizad este y los anteriores escritos, y varias verdades hallaréis. Descubriréis que este capítulo impregnado de Nocturna y Amanecer se encuentra.

Se inicia Nocturna y es Melancolía la que anhela el venidero Amanecer. Amanecer que terminará cuando Crepúsculo se vislumbre en el firmamento. Sin embargo, Melancolía no será olvidada ya que es alma y simiente de tres venideras almas.

Melancolía se extraviará en tierras de otras almas, Señores y Sentencias. Es lo venidero, que no es un sinsentido.

Concluye Melancolía, y un ciclo termina. Lo venidero exigirá mayor entereza, temple y compromiso, para así evitar el exilio.

Quizá os extravíes en otras Tierras y Tiempos. Tal vez el sendero rehuséis o desconozcáis.

Lentamente, la Cuarta Alma se extiende evidente, verdadera y extensa. Lejos se gestará un Señor de voz y Sentencia plena. Sin embargo, para que esta situación suceda es prioritario realizar eventos anexos.

Quizá parezcan sin sentido o confusos. Mas la verdad se oculta en la penumbra, en las palabras torcidas. Sólo vislumbráis algunos trazos de la vasta escritura.

Algún día toda la verdad sabréis, mas los de ahora no seréis.

Meditad en este asunto. Meditad a sabiendas que un sendero se bifurca en muchos.

Las salidas se realizarán el primer o cuarto sábado del mes, a los lugares designados por nosotros.

A Molinos volveréis en mayo. Lugar que todavía guarda el recuerdo de los que ya no están.

Algunos han regresado, mas todavía trazan senderos extraviados. Deberán ir a Molinos en el transcurso del año, para regresar al sendero que una vez rehusaron.

No serán más Elías, sino Jóvenes por siempre hasta que las Tierras olviden.

Mas algunos jamás volverán. Están tan inmersos en el sistema que su regreso es imposible. Es lo que es y no hay más.

Es similar a la historia de los J 25. Jóvenes de otras Tierras, lenguas distintas, sin límites establecidos, que en el siglo anterior anhelaban una mejor Tierra.

Todavía no eran los J 25. La Tierra y sus Anhelos los limitaba. Si recorrían los áridos desiertos, los llamaban los Señores de la Soledad. Si deambulaban por vastas y rutinarias metrópolis, les decían los Señores del Extravío. Si acompañaban a otros Señores, la Sombra de un Señor eran.

Después que uno encuentra el sendero, su ayer se olvida. Después que uno comprende que es un ser virtual, ningún nombre lo limita. Después que uno encuentra el sentido de la existencia, la verdad se vuelve alma. Después que uno comprende que no existe la separatividad, hasta el yo más miserable se disuelve.

Se hacen llamar Jóvenes para recordar a los que se extraviaron. Mas algunos todavía persisten en la memoria de la Tierra. Todavía se recuerdan, aunque sean otras las Tierras y Firmamentos.

Seguirán siendo jóvenes, aunque la soledad del Sur los embargue, aunque nada los recuerde. Seguirán siendo los jóvenes que tiempo atrás la sagrada travesía iniciaron.

Así será hasta que os olviden, hasta que vuestra alma se disuelva, hasta que el 21:1 sea evidente.

Id a Molinos para anhelar a los que se extraviaron, a los que ya no están con vosotros.

También Melancolía nos define y embarga, si la materialidad nos limita, si los Tiempos y Tierras convergen, si recordamos a los jóvenes que se extraviaron el siglo anterior.

¿Queréis saber cómo recordamos a los jóvenes que se extraviaron el siglo anterior?

Los recordamos a través de escritos y señales. Los revivimos a través de travesías y senderos. A través de este medio a ellos volvemos.

Sí, sois vosotros. Vosotros sois los jóvenes que se extraviaron el siglo anterior. A vosotros recordamos. De esta manera lo que permanece en el extravío, regresa sin trabas ni contratiempos.

Juntos surcamos las vastas tierras, trazamos los senderos del Por-Venir, vislumbramos los atardeceres gastados.

Sí: sois la Melancolía que nos embarga.

Desde ahora en adelante os llamaremos los Jóvenes del Siglo Anterior (J S). Designación que persistirá hasta que esta letra se olvide.

Sin más deciros, J 25 A.


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