Sitio señalado para expresar la voz de los Señores Antiguos, cuya sede se encuentra en Arica-Chile.

lunes, 16 de enero de 2017

Más Allá de los Señores p. X

Arica – Chile                                                                                                                                                              06/03/15

A veces anheláis otras Tierras y trazáis otras historias, si vuestra alma surca mares ignotos y velos nocturnos.

A veces surco Tierras, relatos o imágenes antiguas, y anhelo lo que he olvidado. Me extiendo similar a leve trazo en extenso óleo. Una silueta quizá, una sombra que se agita tal vez, un desvelo solitario posiblemente, una simple ilusión pasajera que deambula por senderos alguna vez hollados.

Libre y sin mancha, veloz y sin contratiempos. Nada me ata ni nada me atrapa. Atrás queda mi envejecido cuerpo. Atrás quedan mis pesares y mis tareas inconclusas. Soy un ser libre. Un libertador. Un inmaculado. Un Señor que transita las coexistencias con premura pero con gran seguridad.

Atrás queda el asilo. Me olvido por un instante pero me recuerdo en la Totalidad. Remedios, recetas, exámenes y soledad atrás quedan. Una que otra voz insiste en mi regreso. No presto atención. Estoy inmerso en lo otro, en lo extenso, en lo verdadero.

Figuras y sombras deslavadas se extravían. Alguien me llama por un nombre que me es extraño.

– Está ido, señor. No responde.

No más trabas. Me invoca el Servicio. El Servicio me define y traza. Me invoco para Servir. Me extiendo para Servir. Me vuelvo alma sencillamente para trazar mis anhelos.

Antes, antes y ayer, no tenía trabas y surcaba otras Tierras sin dilación. Mi equipaje consistía en un gastado morral, una brújula, muchos anhelos e infinidad de ensoñaciones. El más allá era mi anhelo. Visitaba Tierras, Tiempos, Memorias y Olvidos. Trazaba axis, verdades y valores en el aquí y en el allá.

No obstante, la vejez quizá, el sedentarismo tal vez, la desidia seguramente u otros factores minaron mi planisferio de ideales. El mundo me atrapó y desgarró. Me extravié. Me olvidé sin consideración.

Atrapado en la materialidad, inmerso en la vejez mas siempre atento, surco Tierras que han sido, son y serán.

Me sitúo en otros lindes, en horizontes interminables, en tierras que no menguan. Me proyecto para expresar o subsanar algo.

Aldea que agoniza, ejército que ataca, muerte y hambruna, país sin anhelos: trazos que mi alma selecciona para olvidar o ayudar.

Una mujer malherida y mi valor la yergue. Un aluvión presto y mi intención lo detiene. Un genocidio en ciernes y mi afán lo contiene.

A veces alguien me anhela y me vuelvo evidente. No obstante, generalmente soy una sombra, una voz o un anhelo que aguarda, simplemente un afán que se materializa.

Travesías, quizá leves o quizá extensas. Un milenio en mis anhelos o un segundo en mis extravíos. Tiempo que tuerzo para mi conveniencia.

A veces me niego a regresar. A veces las realidades confundo. A veces mi aliento es más extranjero que pueblerino.

Una vez esperé casi un siglo para que los axis se manifestaran plenamente. Tracé verdades y valores que gestaron una excelsa meta-cultura. Me volví Señor y verdad eterna. Sin embargo, decidí regresar una vez más.

Una sala estrecha, algunos médicos evaluando mi estado y una enfermera en práctica casi sollozando.

– Ha vuelto. La medicación surtió efecto.

Así me trazo y me expreso. Visito Tierras ignotas, trazo leyendas en la penumbra, me vuelvo un valor y Sentencia, me expreso y me olvido, siempre en equilibrio, anhelando una y otra vez que mi misión sea solamente el Servicio.

Un parpadeo leve, una meditación profunda, un relajo breve o una siesta sin tiempo me regresan a las Tierras que tanto anhelo.

Volved a aquellas Tierras para expresar vuestros elevados anhelos. Una vía y una historia trazan vuestra venidera misión.

Proseguid y volved a los Orígenes porque algo permanece a la vera del sendero. Algo se expresa y algo se recuerda.

Seguid y seguid ahora y más ahora. Volveos un trazo indeleble en muchos e interminables lienzos.

Sin más deciros, J 25 A.



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