Sitio señalado para expresar la voz de los Señores Antiguos, cuya sede se encuentra en Arica-Chile.

jueves, 3 de enero de 2013

De Otras Tierras p. II

Arica – Chile                                                                                                                                                              26/07/12

Se os ha olvidado para recordaros. Y al recordaros, vuestras almas y sentencias surcan tierras que quizá jamás vuestra levedad surque. Así se expresa vuestra Primera Alma, volviéndose extensa en todas las tierras que han sido, son y serán.

Bruma leve, voz de aguas, extraños Señores y secreto oculto, al alzar mi vista contemplo.

Sé que esta tierra me es extraña. Sé que a esta tierra le soy extraño. Sé que quizá sólo la he de surcar en mis travesías de alma. Sé que aquí algo me espera y me resguarda.

Y la verdad ha echado raíces en esta soledad de aguas, de árboles añosos, de sombras errantes y glifos gastados. Sé que algo me espera y me resguarda. Sin embargo, todavía su silencio no traza mi alma.

Voces se aproximan. Señores de otras eras surcan el sendero, inmersos en sus afanes y quizá, recuerdos.

Trato de aproximarme para ver su faz y verdad. La soledad y el bosque que decae, mi sombra ocultan. Trato de ser leve, casi un suspiro, casi un recuerdo que se olvida, para ver aquellos Señores que surcan aquel gastado sendero.

Son de altura considerable, de tez azulada y de voz extensa. Visten a la usanza antigua. Sin embargo, no podría determinar a qué era o tiempo pertenecen.

Y escucho su voz, y mi alma se extiende y se olvida.

– Has regresado. Temimos que la levedad y los senderos difusos, tu alma hubiesen extraviado.

Me arrodillo, consternado. Y miro mi reflejo en el sendero mojado, y mi voz se quiebra.

Soy uno de ellos. Soy uno de aquellos que han surcado las vastas sendas que enlazan las tierras de aquí y de allá. Soy uno de aquellos que ha decido volver a su sitio de origen.

– Ya es tiempo de volver. Ya es tiempo de regresar. Hermano, olvidar esta extensión debemos. Quizá algún día regresemos. Quizá un día volvamos a surcar estas tierras que desfallecen. Quizá un día volvamos y seamos tan leves como el viento de la mañana. Sin embargo, ahora debemos partir y olvidar lo que dejamos atrás.

Y extienden sus brazos al firmamento, y su voz se hace eco en aquel bosque nublado.

Y dejan tras de sí almas y sentencias que una vez forjaron. Y el viento de la tarde lleva su verdad a extensas tierras que no desfallecen.

Y los glifos se vuelven tierra, silencio, olvido y exilio. Y su verdad yace más allá de la Sierra Madre Occidental.

Y vuelvo a mi sitio, y me reintegro a mi levedad. Y miro mi reflejo en el azul de las aguas, y mi voz se quiebra.

– ¡He vuelto a mí! ¿Acaso aquello era sólo una verdad torcida? ¿Acaso aquello era la voz de mi alma desterrada? ¿Acaso aquello es lo que mi alma anhela con desesperación?

Me alzo, contemplo el extenso firmamento, una lágrima surca mi faz, un recuerdo reprimo, y enfilo con rumbo a mi ciudad.

Y la Primera Alma os llevará a transitar otros senderos de vuestra existencia. Senderos que quizá jamás en vida surquéis siendo leves y finitos.

Y este sábado a los que se extraviaron debéis auxiliar. Son almas y sentencias que a su tierra quieren volver. Y así será, ya que es lo verdadero. Y en Sama concluirá la travesía. Id según lo propuesto, y en la expresión de aquel evento diremos más.

Y allá donde existe y se expresa David, otro evento se expondrá. Allá donde infinidad de fieles se congregan, una verdad se torció. Verdad relacionada al Alma de aquella tierra, que vuestro credo transformó en un valor femenino. Sin embargo, es el Alma sin género que se expresa cuando el silencio calla.

Allá se señala una Advocación, y se regresa al tiempo en que todavía no era senda torcida. David ayudará en aquel evento. Sin embargo, no es el alma de David la que expresará aquella verdad. Será el David de aquella era que surcará aquella tierra.

Los eventos de Advocación se realizan en el ayer con David del ayer. Aquel señor trazó esa senda antes que se olvidara. Aquel señor del ayer se ha vuelto ahora, para trazar vuestras verdades. Y algo más se oculta, y algo más se develará.

Sin más deciros, J 25 A.


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